Los «tokens» de Google como alternativa a las «cookies de terceros»

Los tokens de Google se están revelando como una forma más segura de navegar por Internet. ¿Quieres conocer en qué consisten, cuáles son las diferencias y cómo puedes beneficiarte de su uso? Entonces sigue leyendo. Vamos a explicarte por qué Google ha tomado la decisión de implementarlos y cómo podrían afectarte.

Cookies de terceros y publicidad

El negocio de las cookies de terceros es la publicidad. Su propósito es optimizar toda la experiencia del usuario para personalizarla y obtener mejores resultados: es decir, conseguir clientes satisfechos que hayan podido llegar a los proveedores precisos en cuestión de unos pocos clics.

Google Ads, junto a empresas como Facebook, Apple y Amazon, son las mayores plataformas de publicidad en Internet. Usan algoritmos basados en inteligencia artificial para segmentar sus publicaciones y llegar al público más pertinente. Y es aquí cuando aparece el gigante tecnológico californiano: con los tokens de Google el buscador quiere garantizar que la identidad de cada usuario esté protegida pero que, a su vez, pueda recibir anuncios personalizados. 

Seguro que ya has notado su presencia: estás buscando algún producto o servicio, finalmente no haces dicha compra, sales de la página web y empiezan a aparecerte anuncios de temática similar. Y es que cada vez son más las empresas que se suman al uso de estas técnicas: mediante el llamado remarketing o retargeting enfocan sus anuncios en un público del que ya es conocido su comportamiento. Todo ello con tan solo saber dónde has hecho clic o cuánto tiempo has estado en cada página. Desde luego es una publicidad de lo más rentable y eficaz, ya que incide en la toma de decisiones en el último momento presentándote posibilidades interesantes para ti.

Tokens de Google: ¿generan confianza?

Google Chrome quiere ir un paso más allá: quiere eliminar completamente las cookies de terceros antes de 2022.

¿Cómo? Muy sencillo: durante estos dos años las estrategias publicitarias tendrán que adaptarse. Deberán utilizar métodos eficaces para conseguir altas tasas de retorno de la inversión, pero sin usar la información considerada invasiva que algunas cookies pueden proporcionar. El llamado token de confianza de Google presume de transparencia y de sus posibilidades de control por parte de los usuarios. En teoría, con ellas es imposible rastrear a un usuario en concreto, aunque el anunciante sí que puede saber cuál ha sido su comportamiento y que no se trata de un bot.

Con esta apuesta pretende ser uno de los intermediarios más importantes entre anunciantes y público. Y es que su red de usuarios, que se cuenta por centenares de millones en todo el mundo, le permite disponer de un amplio margen de maniobra a la hora de negociar. Piénsalo: hoy, buena parte de las compras comienzan con una búsqueda de información en Google. Sea lo que sea lo que quieras encontrar, siempre es una buena idea hacer una pequeña investigación desde un móvil o un ordenador. Encontrarás rápidamente información detallada sobre aquel producto, así como testimonios de usuarios que han decidido compartir reseñas.

Por eso, sea mediante tokens de Google o cookies de terceros, lo cierto es que toda empresa  quiere estar presente en Internet, ser visible para su público y aumentar sus ventas. Es de esperar que el mercado se adapte rápidamente a los tokens que, además, a nivel de usuario no deberían suponerte ningún problema; al contrario, todo redunda en tu seguridad y privacidad.
Como ves, los tokens de Google han llegado para quedarse.